Posts etiquetados ‘medellín’

Cada vez es más notorio el afán de los gobernantes por dejar huella. El problema es que pretendan hacerlo a punta de publicidad y no con hechos tan relevantes que por sí solos se noten sin necesidad de invertir toneladas de dineros públicos en promocionarlos. Entre todo ese revuelo de piezas publicitarias sobresale la identidad corporativa —esa misma que algunos erróneamente llaman imagen corporativa—. Cada cuatro años vemos rotar este mensaje que posiciona, no a una ciudad, sino a su gobernante y a su plan. Y a veces el cambio no es cada periodo, sino varias veces durante este, pues tienen que esperar a afinar el mensaje —o a ubicar por fin un comunicador— y los ires y venires entre un logosímbolo y otro nos cuestan muchos millones a los ciudadanos. (más…)

¿De qué hablaron en redes sociales ayer todo el día? De la Selección Colombia, de Games of Thrones —ayer y todos los días—, y de una mujer, presuntamente embriagada, que agredió con golpes e insultos a agentes de la Policía y la Secretaría de Movilidad de Medellín. Sobre ella quiero hablar.

Según informó Telemedellín, el vehículo en el cual se movilizaban la mujer y un hombre mayor que al parecer era su padre, estuvo involucrado minutos antes de ser detenidos en el choque con un taxi. El escándalo se suscita cuando los dos ocupantes se niegan a la realización de la prueba de alcoholemia y, ante la decisión de las autoridades de trasladar el vehículo a los patios de la secretaría, la mujer empieza a atacar verbal y físicamente a los funcionarios. (más…)

Antología de recuerdos

Publicado: septiembre 15, 2014 en Urbe
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Estuve ayer en la presentación de la Colección 2008-2014 de Universo Centro. Es muy bueno ver hasta dónde ha llegado una idea que surgió una noche, cuando José Mesa nos prestó la sala de su casa para una pequeña reunión. Recuerdo a John, Juan, Sergio, Luisa, Carmen, Gatiana y yo. La Mona Uribe estaba abajo en el bar, pero estaba ahí con nosotros. Creo no olvidar a nadie más, pero pasados tantos años la memoria falla.

Éramos un “antro de viciosos”, según el Cipa. Por eso Manuel del Socorro no podía estar en ese parque y debía inspirar otras plumas en un lugar como la Plaza de la Libertad. La idea de que se nos llevaran al viejito nos molestaba tanto que nos sentamos a pensar qué hacer. Así que hablamos esa noche de muchas cosas. Se pensó en un afiche para quejarnos, para mostrarle a los creativos del traslado —Gobernación y Cipa— cómo es ese centro de Medellín que parecían no conocer. Hasta que se habló del periódico. Eso ya sería otro nivel. Entonces dijimos que una edición. Y ya ven hasta dónde han llegado. (más…)

Hace muchos años le tengo miedo a caminar sola en Medellín. Cuando lo hago, porque debo hacerlo, porque no me puedo pasar la vida encerrada, acumulo tanta tensión que he llegado a hartarme de esta ciudad y, como muchos, he pensado en irme a un país más seguro donde una mujer pueda caminar tranquila a cualquier hora con la total confianza en que nada va a pasarle, o que al menos el riesgo es muy bajo. Pero aquí sigo, porque en medio de todo me gusta Medellín, pertenezco a ella y a sus culturas y porque es aquí donde quiero vivir. Me eligió y la elegí. Porque, además, creo tercamente en que algún día será de verdad el mejor vividero del mundo. Pero el miedo sigue ahí, y crece.

Estas son palabras repetidas por mí y por muchos desde hace rato. Nadie debería salir con miedo a la calle. Todos deberíamos disfrutar de esta con libertad, como lo dice la Constitución Política de Colombia en su artículo 24: “Todo colombiano, con las limitaciones que establezca la ley, tiene derecho a circular libremente por el territorio nacional, a entrar y salir de él, y a permanecer y residenciarse en Colombia”. Pero, ¿para qué citar esa hermosa carta magna llena de promesas sin cumplir? Para algo simple, aferrarse a la legalidad. Tenemos todavía, a pesar de los machetazos que le han metido ciertos gobernantes de cuyo nombre no quisiera acordarme, un gran documento que respalda la democracia y la ciudadanía. Es a este al que debemos defender y acudir para que la ilegalidad no nos siga ahogando.

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El bluejean sin bolsillos

Publicado: enero 6, 2014 en Sin categoría
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Aunque me vean mucho pasearme por redes sociales como Twitter, no siempre estoy muy enterada de los temas top en estas. Debido a eso, solo hasta hace poco me enteré del odio declarado al bluejean sin bolsillos atrás. Y supe, además, que es una nueva forma de rechazo, marginación o descrédito.

Aunque a mí tampoco me parece el mejor exponente de la estética, nunca le había parado tantas bolas como ahora. Luego de conocer el desprecio hacia esta prenda, se multiplicaron por miles y los veo en todas partes. Sí, en todo Medellín, en el estrato 1 y en el 6. Y por el hecho de que no me gusten y no me parezcan estéticos, quizás tenga el derecho de expresarme negativamente de estos y hasta de quiénes los usan, ¿pero qué sentido tiene? ¿Qué placer podemos encontrar en burlarnos de alguien por usar cierta prenda? ¿Esas no son costumbres que se dejan atrás en la adolescencia?

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Triscaidecafobia

Publicado: octubre 31, 2012 en Sociedad, Urbe
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Sufren algunos de fobia al número 13. Evitan vivir en calles así numeradas, le temen al paso en ascensor por ese piso, hay músicos que saltan del 12 al 14 en las listas de las canciones de sus álbumes, compañías que omiten este número en las versiones del software o los modelos de los carros. En fin, casos hay muchos y causas muchas más. Supersticiosas, religiosas o anecdóticas, cualquiera puede ser la excusa para entrar en pánico por un simple número, por un 13.

Parece que esa fobia es la misma que padecen las autoridades cuando se habla de la 13, la comuna, la de Medellín. Esa zona en el centro-occidente de la ciudad que por muchos años ha sido reflejo de la inequidad de este país. El lugar tomado, el lugar invadido, el lugar olvidado.

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Cuando uno crece en un barrio como Aranjuez, como muchos otros de la ciudad, de igual o menor estrato, eso de caminar, eso del andén, es un privilegio y es algo que no muchos alcanzarán a conocer o a disfrutar. Nuestras casas, hechas con el afán de ese sueño de poseer algo, porque tenerla no es riqueza pero no tenerla es pobreza, poco o nada eran muestra de la planeación urbana. La casa se construía donde era posible, con permiso o no de la administración, pero se construía pensando sólo en ese sueño particular, un patrimonio familiar. Igual que las casas, se improvisaba el andén, que incluso muchos años pensamos que era nuestro, porque eso de espacio público era otro asunto desconocido. Así, nuestros andenes obedecían a nuestra necesidad particular: de baldosines rojos, con rampas para el carro o la moto, en tierra, con jardín, a un nivel distinto de la calzada, sin andén… por eso, cuando salíamos del barrio, o caminábamos por donde no se podía o aprendíamos por dónde era, ya fuera con paciencia o con uno que otro empujón o mirada sancionadora.

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