Posts etiquetados ‘cantina’

Un viernes, hace poco más de un mes, conocí la emisora Morada Estéreo, voz de Morada Enamorada, un manifiesto por el arte, la ciudad y el amar. Llegué allí con la idea de hacer un programa de radio sobre el centro y sus historias, pero la producción de este se me complicaba por el otro tanto de actividades que ya cargo en la agenda. Así que quedó en veremos ese espacio.

Ese mismo día me encontré casualmente con mi amiga Luisa Santa y le conté. Ella me dijo que andaba pensando también un programa para Morada Estéreo y que quería algo con mucho tango. Gastamos unas cuantas noches en construir la idea y el concepto y fue así como llegamos a Temblor de Gotán:

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Mala suerte

Publicado: noviembre 12, 2009 en Catalina, Música
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Mientras me tomo una cerveza en La Boa escucho Mala suerte y me quedo pensando… sí, yo soy así… y me gusta… qué le vamos a hacer…

Yo no pude prometerte cambiar la vida que llevo, porque nací calavera y así me habré de morir. A mí me tira la farra, el café, la muchachada, y donde haya una milonga yo no puedo estar sin ir.

Bien sabés cómo yo he sido, bien sabés cómo he pensado, de mis locas inquietudes, de mi afán de callejear. Mala suerte si hoy te pierdo, mala suerte si ando solo, el culpable soy de todo ya que no puedo cambiar.

Noche, cantina, una cerveza —quizás más tarde un ron—, y un bandoneón llenando todo de sentimiento, es el momento perfecto para mí. Cada tango que escucho evoca historias que para siempre quedarán marcadas en mi corazón. El bullicio de la gente que con el paso de las horas va creciendo por los ánimos que da el alcohol. La llegada de más y más gente buscando un trago, una canción, un amor o un cantinero que escuche atentamente las historias que dejó la semana que termina.

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Te busco

Publicado: septiembre 1, 2009 en Catalina, Música
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Una cantina, un borracho en la barra, un cantinero feliz, una mentira y una pareja bailando Te busco.

Te busco – Celia Cruz:

El viernes almorcé con Cata, una gran amiga. Hablando de la cotidianidad y de las vainas tan malucas que nos pasan de vez en cuando y de aquellas que persisten, me dijo que montáramos un bar en Jamaica. Me sorprendió el país elegido pero al final concluimos que si daba igual donde fuera pues no importaba que fuera en Jamaica, lo verdaderamente importante era mandar todo al carajo.

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