Si muriera Álvaro Uribe

Publicado: abril 1, 2015 en Colombia, Sociedad
Etiquetas:, , , , , , , , ,

Ayer, casi al final del día, al final del mes, recibimos una dolorosa noticia, Carlos Gaviria Díaz había fallecido. Una de las grandes mentes de este país, revolucionario en ideales y conceptos, tanto que todavía a muchos les cuesta comprender la magnitud de sus planteamientos. Luego del golpe, me fui a Twitter a encontrar en otros, más voces que se sumaran para despedir al gran jurista. Es como buscar un gran abrazo virtual con un montón de desconocidos a los que el exmagistrado acogió con sus propuestas de unidad, respeto y ética. Un país, uno solo, que se identificara en el reconocimiento de los derechos humanos y del valor de la diferencia, de la diversidad. No todo lo que encontré se sumó al abrazo.

Hay quienes ni la muerte los detiene en su afán de destruir. No voy a reproducir aquí sus comentarios, no merecen más difusión. Pero me dolía en lo más hondo ver esa cadena de mensajes denigrantes sobre Carlos Gaviria. Me dolía no solo por la admiración y el cariño que en mí despertaba este hombre, sino por la batalla perdida una y otra vez. Perdemos como sociedad cada vez que anulamos al que piensa diferente. No aprendimos nada de lo que tanto no enseñó.

Surgieron comentarios muy ofensivos de quienes por sus convicciones o fanatismos no simpatizaban con el pensamiento de Carlos Gaviria. Pero eso ya ni sorprende en un país que celebra la muerte; lo que sí me desubica es la respuesta de quienes se proclaman seguidores del pensamiento del maestro Carlos Gaviria, y se ponen al nivel —a veces hasta más bajo— de las ofensas y los insultos. ¡No aprendimos nada!

Qué pasará entonces cuando muera Álvaro Uribe. ¿Celebraremos? ¿Bailaremos sobre su tumba? ¿También nos llenaremos de odios y arrasaremos con el dolor de quienes lo quieren y admiran? Y hablo en plural, porque aunque yo no sería capaz de alegrarme por su muerte, cuando hablamos de sociedad nos toca incluirnos a todos, como una sola identidad, fracasamos o ganamos todos, juntos.

Una de las grandes lecciones que nos dejó el profesor Gaviria Díaz, una de sus constantes insistencias era por el respeto a la diferencia. Es muy inocente pensar en un país donde todos piensen igual. Un país completamente de izquierda o de derecha. A ver, qué clase de utopía es esa. No es posible ni sana. Todas las formas de creer, sentir y pensar deben ser capaces de convivir. La diferencia nos hace iguales. Entiendo este país con gente que piensa distinto a mí, convivo con ellos en mi familia, en el trabajo, en la universidad y en el bar. Y no tenemos que matarnos ni odiarnos por eso. El pensamiento trasciende al odio. Otra cosa es el crimen y la delincuencia, consecuencias nefastas de creerse dueño de la única verdad y con licencia para arrasar —como sea— con aquello con lo que no concuerdo.

Si muriera Álvaro Uribe, a pesar de todo lo que disiento de él, no sentiría alegría, ni siquiera un fresquito. Como tampoco lo sentí cuando murió Pablo Escobar o cuando murieron Carlos Castaño, Tirofijo o el Mono Jojoy. Toda vida es sagrada. Toda vida vale y hay que hacer que valga. Ahora entiendo por qué fuimos tan pocos a marchar el 8 de marzo, porque estamos perdiendo con la muerte. Porque nos gana y nos roba cada día. Si hemos llegado al punto de burlarnos de la muerte de alguien y del dolor que genera en quienes lamentan su partida, poco o nada nos falta para rodar por un abismo sin fin.

Anuncios
comentarios
  1. Marae Pineda dice:

    Es cierto Cata lo que dices, fue lo mismo cuando murió Chávez, para mí un ser tan…… diferente a mis ideas, ética y valores; pero cada persona pagará en vida lo que hace, “bueno o malo” y no somos quienes debamos alegrarnos con la muerte de nadie, pues esa palabra que abarca tanto misterio y significados etéreos merece de nosotros vivir en un mundo que nos regalaron por un tiempo y que se desperdicia en…. nada.

  2. Rud dice:

    Tus reflexiones son admirables, definitivamente debemos respetar el sentir y las convicciones ajenas; me perturba pensar que en mi país haya tanta gente que se alegre del mal ajeno. Hace mucho tiempo no vivo allí; Internet me acerca a él y a mi familia; deseo que algún día llegue una paz verdadera.
    A menudo el odio se vuelve contra sí mismo.
    Felices Pascuas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s