Recorridos: De mi casa a El Guanábano

Publicado: noviembre 30, 2009 en Catalina, Urbe
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Este es uno de los recorridos que más disfruto, no tanto por el trayecto sino por el final del camino: El Guanábano. Es más que una cerveza o un tequila, es llegar a una casa. En este caso, entonces, es ir de una casa a otra.

Para llegar a El Guanábano debo recorrer alrededor de cuatro calles. No hay más que una ruta por lo que el ambiente del recorrido sólo varía por la gente y la hora del día. Creo que me sé de memoria cada casa, edificio o local que hay en el camino. Los tiempos de los semáforos los he asimilado y sé en qué lado de la calle debo ubicarme para pasar más rápido.

De día voy a paso lento. Hay más gente, más actividad, y eso le da confianza a uno. No se puede negar que ciertos sectores del centro no son los más seguros y menos para una mujer. La primera media cuadra, que es de mi casa a la esquina, no tiene mucho de atractivo. Al tomar la siguiente calle ya hay un poco más de vida: varias peluquerías, una lavandería, una ONG —creo que lo es— y el edificio donde viví hasta hace poco. Cuando paso por ahí miro hacia la portería para saludar al vigilante que, según me contaron, todavía me pone cuidado cuando voy pasando.

En la siguiente cuadra hay árboles frondosos a ambos lados de la calle. En la anterior no son tantos, y además, por ser más amplia la calzada, se nota más la ausencia. Ahora me encuentro con un centro veterinario, una iglesia cristiana y una sede política —no de mi preferencia—. Sigo el recorrido y en la próxima calle hay más variedad: bar, panadería, papelería, universidad de garaje, centro de reparación de electrodoméstico, centro de inglés, restaurante y café internet —sin café—.

Queda la última media cuadra, con frutería, centro de planificación, institución de beneficencia, una palmera y una pared que hieden a orines, el Parque del Periodista, un restaurante, un “motel”, otros bares y El Guanábano.

El recorrido de noche es el mismo, pero andando a mil. Cuando está obscuro siempre espero que esté el portero que me cuida. Ya no es tan atractiva la cuadra llena de árboles porque ocultan la luz del alumbrado público y detrás de cualquier tronco puede estar cualquier maleante. La de la panadería es peor de obscura, en ésta aumenta la ansiedad porque llegar a la esquina significa, casi, coronar el recorrido. De noche no camino por el andén, no es seguro. Voy por la calle a riesgo de un accidente, pero un poco más a salvo de un robo o algo peor. Exagero, pero al mismo tiempo no exagero.

La cuadra de la palmera y la pared orinadas, que es la misma de El Guanábano, no es más amable, pero sí más transitada. Si camino un poco más rápido podré obviar la obscuridad, el olor y el que orina.

En El Guanábano está La Mona, que hace casi triunfal mi entrada. Y yo la siento así cuando llego de noche, como si me la mereciera. Me ubico en la barra o en la primera mesa entrando a la derecha. Pero me gusta más la barra, cualquiera de sus extremos, para conversar con La Mona y escucharle los consejos, que siempre son muy acertados.

El Guanábano me gusta pa’ tomar cerveza, en ningún otro lugar me sabe como allí. Es una sutileza pero la percibo. Me gusta también para escuchar la música que no escucho en otro lado, ¿o será que es la misma pero suena diferente allí? Ni idea.

Terminar un recorrido en El Guanábano me hace sentir que todo lo que transcurrió antes, por bueno o malo que fuera, tuvo sentido.

comentarios
  1. Leonardo dice:

    ¡Ah, la sensación de que hay un maleante detrás de cada tronco! Eso es una imagen de Colombia, un tópico, un arquetipo de la noche colombiana en las ciudades. Pero siempre hay trayectos que valen la pena, tal parece!
    Un abrazo

    • Catalina dice:

      Sí, es cierto, es un lugar común de nosotros.

      Qué bueno tenerte por acá. Hoy voy a tener día blog. Escribiré sobre varios temas que tengo en lista hace días y me pasaré por las “casas” de los amigos bloggers, obvio, la tuya está en el recorrido. Un abrazo.

  2. Emilia Lucia dice:

    Para mí si no resultaría tan ameno ese recorrido que relatas y mucho menos en la noche. Yo No caminaría por tales calles para llegar a un bar.
    Definitivamente el centro es centro en cualquier ciudad, ese panorama es aterrador.

  3. Epi dice:

    Yo no tengo ningún sitio que me haga sentir como te hace sentir a ti este local. Tengo bares por los que siento preferencia… pero no uno predilecto.

  4. Oier dice:

    Como tiene que ser! muy bueno lo que has escrito, me a alegrado el dia y me a recordado las cosas que de vez en cuando se olvidan y son una gran ayuda para el dia a dia.

  5. Ernesto dice:

    Exquisito paseo acompañado de tutexto que hace desear conocerlo en persona. Lástima que me quede tan lejos de Madrid.

    Saludos.

  6. mauricio dice:

    espectacular tu pagina y ese guanabano algun dia tendre que conocerlo…muy bien..donde queda???? un abrazo y cuidate de la calle del paredon

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