Tres canciones

Publicado: febrero 3, 2008 en Catalina, Música
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El viernes me fui para una cantina en Envigado a escuchar música “vieja”. Luego de un rato pedí Las acacias de Jorge Molina. Esta canción me recuerda a Tomás, mi abuelo materno, uno de los seres que más he amado en mi vida a pesar de haberlo perdido siendo muy niña.

Hace algunos años fui al campo con mi mamá, a la casa de la tía Rafaela, quien vive a pocos pasos de la casa donde mi mamá creció. Salimos a caminar y pasamos por donde quedaba la vieja casa y de la que poco quedaba en pie. Los años, el viento, la lluvia, la guerra, todo se llevó un poco de aquella casa. Cuando mi madre la vio recordó a mi abuelo y comenzó a cantar, con lágrimas en los ojos, Las acacias:

Ya no vive nadie en ella, y a la orilla del camino silenciosa está la casa. Se diría que sus puertas se cerraron para siempre, se cerraron para siempre sus ventanas.
Gime el viento en los aleros, desmorónanse las tapias, y en sus puertas cabecean combatidas por el viento las acacias, combatidas por el viento las acacias.
Dolorido, fatigado de este viaje de la vida he pasado por las puertas de mi estancia y una historia me contaron las acacias.
Todo ha muerto, la alegría y el bullicio, los que fueron la alegría y el calor de aquella casa, se marcharon unos muertos y otros vivos, que tenían muerta el alma. Se marcharon para siempre de la casa.

Luego de escuchar Las acacias en la cantina, seguí pensando en mi madre y en la música que me conecta con ella. Entonces, pensé en El carretero de Buena Vista Social Club. Es la canción que a ella más le gusta y, por herencia, cercanía y amor, es una de mis favoritas también. Cuando mi madre muera y la lleve al cementerio de Cativo, donde ella quiere reposar, la llevaré con esa canción:

Ay, por el camino del sitio mío un carretero alegre pasó. En su tonada que es muy guajira y muy sentida alegre cantó. Me voy al transbordador a descargar la carreta. Para llegar a la meta de mi penosa labor. A caballo vamos pa’l monte, a caballo vamos pa’l monte.
Yo trabajo sin reposo para poderme casar. Y si lo puedo lograr seré un guajiro dichoso. A caballo vamos pa’l monte, a caballo vamos pa’l monte.
Soy guajiro y carretero, en el campo vivo bien. Porque el campo es el edén más lindo del mundo entero. A caballo vamos pa’l monte, a caballo vamos pa’l monte.
Chapea el monte, cultiva el llano, recoge el fruto de tu sudor. Chapea el monte, cultiva el llano, recoge el fruto de tu sudor.

Finalmente, recordé una canción que siempre que la escucho no puedo evitar llorar. Pienso mucho en mi mamá cuando la oigo y en todo lo que ha hecho por mí, siempre. La canción es Princesa de Joan Manuel Serrat. Eso somos todas las niñas para las madres, unas princesas, pero esta canción revive muchas escenas con Juanita, mi mamá y por eso la siento más mía que de nadie:

Tú no, princesa, tú no. Tú eres distinta. No eres como las demás chicas del barrio. Así los hombres te miran como te miran. Así murmura envidioso el vecindario.
Tú no, princesa, tú no. Tú eres la rosa que fue a nacer entre cardos como revancha a un arrabal despiadado en donde el día se ocupa de echar por tierra toda esperanza.
Tú no has de ver consumida cómo la vida pasó de largo, maltratada y mal querida, sin ver cumplida ni una promesa, le dice mientras cepilla el pelo de su princesa.
Tú no, princesa, tú no. Tú no has nacido para pasar las fatigas que yo pasé, sacándole el dobladillo a un miserable salario que no alcanza a fin de mes.
Tú no, princesa, tú no. Por Dios lo juro: tu no andarás de rodillas fregando pisos, no acabarás hecha un zarrio como tu madre, cansada de quitar mierda y de parir hijos.
Tú saldrás de esta cochambre de muertos de hambre. Ya me imagino la cara de las vecinas cuando aparezcas en limusina a por esta vieja, le dice mientras cepilla el pelo de su princesa.
Tú no, princesa, tú no. Vuelve temprano… Y la sigue un paso atrás hasta la calle, planchándole con la palma de la mano una arruga que el vestido le hace en el talle.
Y como quien ve a la Virgen subir al cielo la ve alejarse camino a su primer casting para un anuncio en televisión. La nena vale, la nena estudia danza moderna y declamación.

Y fue así como el viernes rendí un homenaje a Tomás y Juanita. Los recordé todo el tiempo. Tomás está en mi mente siempre, a mi madre le digo que la amo y la abrazo cada vez que puedo. A los dos le aprendí tanto y les debo mucho de lo que soy.

Nota: traté de conseguir en un solo sitio las canciones para que puedan escucharlas pero estuvo difícil. Acá están los enlaces para que las conozcan y las disfruten: Las acacias, El carretero y Princesa.

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comentarios
  1. Emilia Lucía dice:

    Cata que buen escrito, excelente homenaje para tu abuelo y tu mamá, lindas letras con música sentida. En especial las acacias, recuerdos de esos pasos por lugares recorridos llenos de nostalgias.

  2. maria jose dice:

    Hola Catalina!!

    Algun día pasaste por mi blog, comentando una canción de Victor Jara (Duerme negrito)… ahora yo visito el tuyo y debo decir que la cancion princesa me encantó…

    Todo bien!!! ojalá sigamos en contacto…

    Compartimos el gusto por el blog y por la música 😛

    saludos!!!

  3. Leonardo David Urrego dice:

    Cata la verdad esto me ha removido todo por dentro, pues al igual que tu yo tmb amo mi familia y como en este caso hablas de nuestro abuelo y de tu mamá (mi tía Juanita), no puedo evitar pensar en mi familia tmb. Pues con lágrimas en los ojos causadas por el sentimiento tan grande de amor que se despertó apenas empecé a leer este hermoso homenaje te felicito de todo corazón y me uno al homenaje a nuestros viejos que nos han dado tanto y que son lo mejor que tenemos.

    Que vivan los Urrego carajoooooo

  4. Roberto dice:

    Recordar es vivir; dice un viejo adagio; es nunca olvidar de donde vinimos.

    Recuerdo una serie de TV llamada “Raíces”, tal vez no fue parte de tu vida pero en ella se narra la historia de los africanos traídos a nuestra tierra para ser esclavos y que nunca olvidaron quienes eran y a través de los tiempos se fueron abriendo paso en medio del dolor y la injusticia y hoy son tan colombianos como nosotros.

    En nuestra familia tenemos raíces igual de profundas, nuestros abuelos y padres jamás se rendieron ni se han rendido, ese legado es el que hoy nos mantiene con esperanza, ilusiones y deseos.

    Como Leonardo me uno: Vivan!!!! los abuelos y tias que con sólo sus manos y su fé nos han construído un camino a seguir.

  5. Curda Floja dice:

    Excelente selección. Siempre vale la pena recordarlos.
    Muchas gracias

  6. Emily: Llenos de nostalgias. Hace días tengo planeado ir al campo a la casa que ya no existe, pero se presentan mil inconvenientes. Voy a tratar de ir con mi mamá. Necesito reconectarme con mis ancestros.

    María José:
    Cuando vi esa canción en tu blog me emocioné mucho. Siempre me ha gustado aunque me pone triste. Nos seguimos leyendo.

    Leo: Son lo mejor, de verdad que somos afortunados con la familia que tenemos. Y te apoyo, qué vivan los Urrego. Un abrazote.

    Robert: Somos unos luchadores por eso tenemos esta familia tan linda. Un abrazote.

    Curda: Sí que vale la pena. Gracias a vos.

  7. EL REVERENDO dice:

    “Recordar es vivir; dice un viejo adagio; es nunca olvidar de donde vinimos” (Rober)
    “Que vivan los Urrego carajoooooo” (Leonardo)

    Cata: My Vacalina………. My Gatalina……

    Si algo que nos traslada al pasado, es la musica que eschucharon nuestros ancestros y por derecha tambien nosostros.

    Hay canciones como estas tres que citas, que nos hacen recordar momentos e instantes precisos de nuestra infancia al lado de “papito Thomas y de mamita Mercedes”.

    Canciones que nos recuerdan las navidades de los ochentas, que vivimos en la casa de todos.

    En mi caso, siempre que escucho una ranchera, un tango, un vallenato de los viejos o musica de los Visconti, inmediatamente recuerdo a mi papá y a mi mamá.

    Rober lo dijo, SON NUESTRAS RAICES.

    Mientras las mantegamos vivas (las RAICES) en la mente, asi pasen los años, el agua, las guerras, etc. nunca pasaran de moda esas canciones y aquellas casas y fincas de Pinguro, Cativo, Santa Fe de Antioquia, entre otras, que llevamos en el corazon.

    La musica nos remonta a un pasado que no ha pasado pa’nosotros.

    Gracias por tocar las fibras de mi alma, haciendole este homenaje a PAPITO, que tanta falta nos hace y la TIA JUANITA, que siempre sera factor de unión en la familia.

    Y QUE VIVAN LOS URREGO CARAJOOOOOOOOOOOOO

    Nota:
    Me ENCANTAN tus escritos.
    Y cuando te responden del exterior y de tantas partes ……….. me haces sentir orgullo de familia, y es entonces cuando digo: “Que bueno que don Thomas (que le encantaba leer) estuviese entre nosotros, para deleitarse con tu pluma”.
    T.Q.MMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMM

  8. Reverendo William: Cuando leí tu mensaje lloré. Hoy en lo de la tia Olga le conté de tus palabras a Juanita y volví a llorar. Nadie puede imaginar la falta que me hace Tomás.

    Yo también te quiero muchísimo.

  9. Tajalápiz dice:

    Muy agradables tus escritos, Catalina, esas emociones del cotidiano que no más ayer descubrí. De las canciones que citas, Las Acacias es una de mis favoritas, además Colombia tiene tanto de ello, ayer precisamente enviaba un comentario refiriéndome a esa canción, a propósito del barrio Teusaquillo en Bogotá, donde las bellas casas de familias son hoy día oficinas y “ya no vive nadie en ellas”. Y el carretero es el primer son que escuché en mi vida, seguro en la voz de Portabales, durante unas vacaciones en la finca familiar de Villeta, y desde eso me gusta el son cubano. En cuanto a mi mamá, yo siempre la recordaré con la canción “el jibarito” que era la que más cantaba.
    Bueno, que sigas escribiendo mucho y te pondré en mis favoritos para seguir visitándote,
    Tajalápiz
    http://tajalapiz.tublog.es
    http://taillecrayon.blogs.lemonde.fr

  10. Tajalápiz: Gracias por tus palabras. Qué bueno eso que sientes y cuentas con Las acacias.

    Es-tu à Paris? Nous pouvons parler en français si tu le préfères. Jajajaja, J’aime le castillan, mieux nous parlons dans notre langue originale. Un baiser.

  11. Tajalápiz dice:

    En castellano, Catalina, en castellano, que el francés lo hablo casi todo el día, y es el castellano el que me alimenta de veras. Y un beso con sabor a… media luna.

  12. […] hace muchos años cuando recorrí los cafetales de la vereda donde nació mi mamá, sí la misma de Las acacias. La sensación fue fantástica. Las plantaciones, los frutos rojos, recoger café ¾hice el intento, […]

  13. […] en que vencimos la Internet nos fuimos a una cantina en Envigado. De esa salida resultó el post Tres canciones que algunos de ustedes ya conocen. Esa noche Eduardo me regaló su libro Retratos, que apenas […]

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