¡Qué mierdero!

Publicado: agosto 24, 2007 en Urbe
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Ayer salí a caminar con una amiga. Terminando el paseo sucedió algo muy desagradable, pisé popó de perro (espero que haya sido de perro). No se imaginan la rabia que sentí. No entiendo por qué la gente es incapaz de sacar una pala y una bolsa para recoger los regalos de sus mascotas. Además del peligro que se corre de pisarlos, el olor y la imagen son insoportables.

Que el perrito se hizo popó en el césped y que allí nadie lo va a pisar. Que eso es abono para la tierra. Me tiene sin cuidado, es mierda, huele mal, se ve feo y no siempre está en el césped.

Aparte de esta situación incómoda con los desechos de las mascotas, hay otra realidad en las calles de la ciudad, sobre todo en las del centro. Algunos ciudadanos, en ejercicio de su derecho al disfrute del espacio público, se toman la libertad de orinar y defecar en la calle. Paredes, puertas, andenes son usados para estos fines.

No entiendo por qué sucede esto. ¿Acaso no pueden aguantarse hasta llegar a un lugar con servicios sanitarios? Yo sé que muchos de los que lo hacen son indigentes, personas que no tienen hogar a donde ir, ni dinero para pagar un baño. Sin embargo, la Alcaldía ha dispuesto baños públicos en todo el centro para evitar esa situación, ¿por qué no los usan entonces? Es posible que no lo sepan, es posible que no les importe. El asunto es que lo siguen haciendo y mientras tanto a los demás nos toca aguantarnos la incomodidad.

Ahora bien, yo trato de entender la condición de los habitantes de calle, pero no entiendo al resto. A los que no lo son y se comportan como tal. Me imagino que mínimo pasaron por una escuela y ya con eso es suficiente para haber aprendido algo de urbanidad. No hay que ser profesional para entender que eso no se hace en la calle. Pero no, los hay de todos los niveles sociales y económicos, no hubo educación suficiente que les hiciera entender que esas prácticas no son correctas.

De manera pues que la ciudad se vuelve un cagadero. Hay sectores por donde es imposible pasar. Hasta me ha tocado ver cuando lo hacen y queda uno ciego de la impresión, del asco. No sé cuál sea la solución, el caso es que no se ve cercana. La realidad es que entre los dueños de las mascotas, los indigentes y otros ciudadanos se cogieron de baño las calles. A los demás, que no estamos de acuerdo y que también queremos ejercer nuestro derecho al disfrute del espacio público, nos toca aguantar, porque en este país los malos hacen de las suyas y nadie les pone freno. Al resto de la gente, a los cívicos, de malas, esperen a ver si esto algún día cambia. Qué buen chiste.

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comentarios
  1. Javier dice:

    Hola Catalina, gracias x comentar en mi blog, lindo el tuyo. Sugerencia/pedido: de vez en cuando a quienes deseamos conocer esas hermosas zonas colombianas nos agradarían unas fotos 🙂
    Saludos

  2. Emilia Lucía dice:

    Catalina como mencione en uno de mis escritos en los Bloggers me gustan tus escritos en cuanto variedad y calidad de contenidos.
    Este nuevo que leo por aca es muy bueno. Ojala de verdad en cada ciudad colombiana se fomentaran proyectos de rescate y valoración del espacio público. La cultura mascota-amo es algo que toca fortalecer en cuanto a lo que tu expresas en este escrito. Y pues recorde de paso algo que se ve en la película: “Esto huele mal”.

  3. palabras dice:

    Jajaja… pasa en todas las ciudades del mundo, o por lo menos de latinoamerica, te escribo de Mar del Plata, Argentina. No se como llegue aca muy lindo el blog un abrazo!

  4. Nina dice:

    Básicamente creo que es un problema de educación.
    Con respecto a los animales, comentar que cuando nací ya había un perro en casa, y recuerdo desde siempre a mis padres haciendo recortes con los periódicos viejos para recoger las heces del animal en la calle. Ahora de mayor, tengo mi propia mascota y sigo el ejemplo que vi en ellos durante años. En este tema, además de los que lo pisamos, los más perjudicados son los minúsvalidos en sus sillas de ruedas, que acaban “pisándolo” con las manos.
    Con respecto a las personas, puedo comprender que en alguna ocasión haya una necesidad fisiólogica imposible de reprimir, pero siempre existe la opción de usar un baño público o un comercio, un bar o cualquier sitio. Personalmente lo vivo a diario, ya que a la salida del metro tengo que pasar por encima literalmente, y es que cuando cierra, sobre todo los más jóvenes, utilizan las escaleras de acceso para hacer todo tipo de guarradas.
    El tema de los indigentes es distinto, porque casi nadie los deja usar los baños de los bares y demás. Frente a mi casa hay una plaza en la que viven algunos y después de dos bricks de vino tinto, imagina lo que evacúan contra las paredes, es terrible.
    Si no hay un patrón de educación para seguir, todas estas cosas creo que no van a cambiar nunca, de hecho, creo que irán a peor. Porque si los referentes actuales, hacen lo que hacen ahora, imagina las generaciones venideras a esos referentes.
    En fin, que ha quedado un post y un comentario de lo más escatológico.

    Saludos.

  5. William Suárez Urrego dice:

    Eso de la mala educacion de las personas en la calle (como alguien comento) se ve en todo tipo de sociedad.
    El bendito problema es que no decimos nada por evitarnos un insulto o un golpe de un indigente……….pero, ¿QUE DECIR CUANDO SON LAS PERSONAS “educadas” QUIENES LO HACEN?.

    VakanA tu nota My Cata

  6. William: Hey, qué bueno que vengás por acá.

    A propósito del tema te cuento que estoy mamada de esquivar charquitos con orines en el centro de la ciudad.

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