Por el solo hecho de pensar distinto

Publicado: julio 28, 2007 en Cine, Sociedad
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La vida de los otros (Das leben der anderen, en su título original) es un filme alemán ganador del premio Oscar a mejor película extranjera en 2007. La historia transcurre en la República Democrática Alemana en 1984. Su personaje principal, Gerd Wiesler, es un oficial de la Stasi a quien se le encomienda la misión de espiar al escritor Georg Dreyman y a su compañera y actriz Christa-Maria Sieland.

El oficial es un ser carácter fuerte, una persona impenetrable que solo obedece a las órdenes que le son impuestas, sin importar qué clase de requerimiento sea. Ha sido entrenado para cumplir con sus deberes por respeto y lealtad a su nación.

Sin embargo, por más lavado que se tenga el cerebro y se jure firmeza y fidelidad a una causa, en el fondo del corazón siempre se albergarán sentimientos de ética y justicia. Y así, el oficial Wiesler se compenetra con la historia de la pareja y entiende otros matices de la vida como el amor y el arte que no pueden ser juzgados y mucho menos perseguidos por un régimen político.

Con el pasar de los días el oficial está cada vez más a favor de la pareja y arriesga su propia estabilidad por defenderlos del Estado. Finalmente, gracias a su anónima complicidad, el escritor deja de ser vigilado y queda libre de toda sospecha de traición.

Aunque la historia de la película tiene otros elementos que ayudan a desarrollar la trama y explican el por qué de los sucesos, quiero centrarme en el tema de la persecución de que es víctima el escritor y otro grupo de artistas que aparecen en el film para hacer una reflexión.

Este tipo de actos son una constante en la historia de la humanidad. El acoso y el hostigamiento a los intelectuales es una realidad que conocemos en España, Argentina, Chile, México, Estados Unidos, entre otros tantos países, tan repetidas veces. Pensar distinto o atreverse simplemente a retratar la realidad es en muchas ocasiones garantizarse un disparo. Los que ostentan el poder no pueden más que despreciar a quienes no comparten su posición. No quieren sus ideas porque temen que sean aceptadas por sus aliados y simpatizantes y de repente pierdan el apoyo y la aceptación con la que han contado hasta el momento. No les gusta que el pueblo entienda y conozca otras visiones. La adicción al poder los enceguece a tal punto de no ver más verdad que la que ellos tienen para dar.

Colombia, donde parece que todos los males tienen cabida, tampoco es ajena a esta situación. El que no piensa como el gobierno de turno es perseguido y violentado. Las únicas alternativas que tiene son huir del país, vivir en la clandestinidad o aparentar un cambio de ideales para no estar más en la mira.

La lista de personas que el país ha perdido solo por el hecho de pensar distinto es larga e infame. Quizás no deberíamos dejar que esto pasara y rebelarnos ante tales prácticas, pero quién niega el riesgo de correr la misma suerte y ser un nombre más en la lista de los desaparecidos.

Es una lucha más, como tantas que deberíamos emprender los colombianos y que por miedo, quizás nunca se dé. Seguiremos viendo pasar la vida desde la ventana, algunos desde la calle, pero el cambio no llegará y las historias se repetirán una y otra vez, con diferentes nombres pero con el mismo error: pensar.

La vida de los otros (Das Leben der Anderen), Alemania, 2006. Dirección: Florian Henckel-Donnersmarck. Guión:  Florian Henckel-Donnersmarck. Música: Gabriel Yared, Stéphane Moucha. Fotografía: Hagen Bogdanski. Reparto: Ulrich Mühe, Martina Gedeck, Sebastian Koch, Ulrich Tukur, Thomas Thieme, Hans-Uwe Bauer, Volkmar Kleinert, Matthias Brenner, Charly Hübner.

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comentarios
  1. Cristina García dice:

    Pues yo me vi la película y me pareció un buen film, la verdad es que hay momentos en los que uno desea estar allí para proteger a aquellos que simplemente piensan de otra manera diferente a la del “gobierno” y los que intervienen en él, especialmente la ley y la “justicia”, creo que en nuestro País pasan cosas muy parecidas, es como la muerte de Héctor Abad Gómez, solo porque quiso luchar por los derechos de los que tienen menos oportunidades, él se atrevió a expresar sus pensamientos diferentes y por ello debió “pagar” con su vida. En fin, hay que ser autentico, pensar claro y tener claro el camino por el que se quiere andar, aunque en algunos momentos de la vida seamos juzgados por los demás.

  2. Jesus León dice:

    La clave de la película está en que el perseguido tiene las misma ideas que el perseguidor, eso hace que se identifique con él y que se dé cuenta de la corrupción del sistema. Afortunadamente se da cuenta a tiempo, pero hasta el final nadie se lo agradece. Todos nos podemos sentir identificados con el espía, él simplemente apoyaba una causa que creía noble. Siento que eso ocurra en Colombia. Seguro que saldréis de esa situación.

  3. salome dice:

    alguien vio la peli de los simpsons???
    BABOSOS!!!

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