Archivado en: Catalina, Natural | Etiquetas: Catalina, cosa loca, ensimismada, mirar, Natural, Pablo Montoya, paz, tranquilidad, ventana, ver, Yo
Me gusta sentarme a ver el mundo desde una ventana. En mi habitación tengo un ventanal casi del tamaño de la pared y por ahí echo a volar mis pensamientos cada vez que me asomo. Me gusta ver los edificios vecinos e imaginar las miles de historias que se tejen detrás de cada ventana. Ver las copas de los árboles, la gente caminando, la vida pasar. Sentir los rayos de sol que llenan de energía mi espacio y el viento que entra y refresca la habitación.
Archivado en: Colombia | Etiquetas: 4 de febrero, Colombia, libertad, marcha, paz
Hoy salimos nuevamente a marchar por la vida, la libertad y la paz. Más de doscientos mil medellinenses marchamos para reafirmar nuestro compromiso con una Colombia hermosa que no queremos que se desangre más. Junto a nosotros, en muchas ciudades de nuestro país y el mundo, cientos de miles de personas se unieron a nuestra voz y clamaron “No más”.
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Hay quienes dicen que una marcha no cambia nada. Que mientras marchamos los grupos armados ilegales se mueren de risa. Que las veces que hemos marchado nada se ha logrado y que, por el contrario, mientras marchamos los delincuentes siguen cometiendo atrocidades. Pero qué tal si esta vez lo hacemos diferente. Qué tal si en vez de ser parte de una masa marchante entendemos en el corazón lo que estamos haciendo y por qué. Qué tal si no desfallecemos y persistimos en ese ideal de paz. ¿Será que no cambia esta realidad, aunque sea un poquito?
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Uno de mis placeres, entre los más sencillos y satisfactorios, es caminar descalza sobre la hierba. Más aún cuando está mojada. El olor y la sensación son indescriptibles. El color verde, rodeado de pinticas de colores que dan las flores, es alucinante. Para mí, es un momento de conexión con la vida, con la tierra. Es una oportunidad de liberarme y llenarme de nuevas energías, ideas, locuras… VIDA.
Hace años que mis pies no tocan la hierba, y me lo están reclamando. Quizás sea esa una de las razones para dedicarle estas líneas, como una promesa de que pronto, muy pronto, volveré.









